El Cáncer de Cuello Uterino es la segunda causa de muertes por cáncer, después del Cáncer de Mama, tanto en el Mundo como en Chile.

A diferencia del Cáncer de Mama que solo se puede diagnosticar una vez que ya es cáncer (aunque en etapas precoces y curables), el Cáncer de Cuello Uterino es precedido por lesiones pre-cancerosas que pueden tratarse antes que sea “cáncer” y por lo tanto tienen tratamiento curativo completo.

También marca la diferencia que el Cáncer de Cuello Uterino es inducido por una enfermedad contagiosa, prevenible, la infección por Virus Papiloma Humano (VPH).

Infección por Virus Papiloma Humano (VPH)

El VPH tiene más de 100 subtipos con diferente capacidad cancerígena. Alrededor de 30 subtipos infectan las regiones genitales y oro faríngeas, la mitad de ellos son potencialmente cancerígenos, la otra mitad responsables de las verrugas o Condilomas.

El VPH es transmitido por contacto de piel, especialmente durante las relaciones sexuales.

El 70% de las personas son infectadas por VPH, entre la etapa de adolescencia y la de adulto joven. El sistema inmunológico eliminará la infección en forma natural en el 90% de ellas.

Las personas que no tienen defensas suficientes (10%) harán una infección persistente que es la responsable de los cambios celulares que llevan al cáncer.

Es en este grupo donde la Vacuna contra el VPH juega un rol determinante en disminuir la aparición del cáncer. Como no es posible determinar quienes serán susceptibles de una infección persistente todos (mujeres y hombres) deberían vacunarse, ojalá antes de iniciar una vida sexual activa. En las que ya la tienen y no están infectadas tiene la misma efectividad. Incluso en presencia de una infección activa los estudios demuestran que la vacuna ayuda a aumentar las defensas para combatir el virus.

Pruebas de detección de infección por VPH

Existe un examen que se toma junto con el PAP que mediante estudio del ADN viral permite saber si existe infección y por cual subtipo del virus.

Está indicado en mujeres mayores de 30 años, ya que en estas la presencia del virus puede indicar una infección persistente y por tanto un alto riesgo de hacer una transformación celular eventualmente cancerosa.

Detección precoz de lesiones pre-cancerosas

El Papanicolau en Capa Fina (fase líquida) realizado anualmente permite diagnosticar más del 90 % de las alteraciones celulares pre-cancerosas y avanzadas, no así el PAP tradicional que solo detecta el 50 % de ellas.

La Colposcopía permite evaluar el área comprometida y tomar muestras dirigidas para conocer, mediante biopsia, el grado de malignidad de la lesión.

TRATAMIENTO DE LESIONES PRE-CANCEROSAS Y CÁNCERES INICIALES

Mediante electro-cirugía (Cono Leep) se puede extraer el tejido alterado con una curación completa y eliminación del reservorio viral. Es una cirugía de corta duración, ambulatoria y que no compromete las funciones del cuello. Después de tres semanas el cuello queda sin cicatrices ni cambios funcionales.