02 Jul

La Menopausia por dentro

En el desarrollo del climaterio interviene un amplio conjunto de factores de orden fisiológico, hormonal, nutricional, psicoemocional, social y cultural; por lo que la menopausia y el climaterio deben entenderse como causa y efecto de muchos cambios. Aunque se usan de manera indistintas las palabras menopausia y climaterio, no significan lo mismo. La Menopausia, se refiere a la desaparición definitiva de la menstruación por un periodo aproximado de 12 meses, producto de la disminución de la actividad folicular ovárica, es un proceso puntual dentro de un largo periodo de cambios. Lo que explica esta ausencia de menstruación es la falta de producción de hormonas sexuales, que dejan entonces de estimular el crecimiento y maduración del endometrio, que es lo que se desprende y se elimina como sangrado menstrual cada ciclo, mientras no hay embarazo. Por otro lado, Climaterio se conoce como el tiempo durante el cual se pasa de la vida reproductiva a la no reproductiva. Es un periodo de transición y de cambios que se prolonga durante años, antes y después de la menopausia. Este proceso ocurre entre los 45 y 59 años. Se inicia unos años antes de la menopausia (perimenopausia) y se extiende unos años después (posmenopausia). En la mayoría de los países la menopausia se da a los 48 años de edad, antes de los 40 años, su aparición se denomina menopausia precoz.

Durante la transición menopáusica se presentan con frecuencia una serie de síntomas y transformaciones corporales las que están fuertemente determinadas por el nuevo ambiente hormonal que experimenta la mujer. Algunos aspectos no hormonales intervienen en la intensidad con la que se experimentan los síntomas, por ejemplo, las características de la dieta (calidad, cantidad y frecuencia de consumo de determinados alimentos), hábitos de vida diaria (actividad física, consumo de tabaco o café) son factores importantes en la modulación de esos cambios.

Síntomas

Dentro de los síntomas mas característicos están los “bochornos”, signo de que se está perdiendo o se ha perdido la producción hormonal en los ovarios. Estos bochornos, o un equivalente como pueden ser episodios de sudoración nocturnos, pueden aparecer aun antes de que desaparezca la menstruación. Estos trastornos no tienen nada de imaginarios como popularmente se ha dicho, los niveles cada vez menores de estrógeno alteran el balance de los neurotransmisores. Es común que el bochorno tenga una duración entre 30 segundos a 5 minutos, comience con una sensación de calor, acompañada de aumento de la temperatura, especialmente en la parte superior del tronco, la cara y el cuero cabelludo, seguida de enrojecimiento de estas partes y a continuación inicio de sudoración, para finalmente terminar con escalofrío.

El signo que a la vez es síntoma, que puede aparecer a continuación es la irregularidad, solamente una de cada 10 mujeres deja de menstruar súbitamente, el 90% restante atraviesa un periodo de irregularidad que generalmente dura 4 años, hasta que se han acumulado 12 meses sin menstruación, en cuyo caso se puede decir que ha pasado la menopausia. Es frecuente también la aparición de taquicardia, palpitaciones y alteraciones en su patrón de sueño que puede llegar al insomnio.

Pueden presentarse síntomas a nivel genitourinario, como atrofia y sequedad vaginal, cambios en su sexualidad. Al menos una de cada dos mujeres sufre por la atrofia de sus genitales, manifestada por adelgazamiento del recubrimiento de la vagina, que además se estrecha y acorta. Los labios mayores y los menores se adelgazan y encogen y el clítoris se expone más de lo habitual, disminuyendo su sensibilidad también. Aumenta la frecuencia con que la mujer tiene que orinar. Estos cambios, combinados con la resequedad vaginal, hacen que la relación sexual se vuelva una experiencia dolorosa y muchas veces traumática, deteriorando aún más la calidad de vida de la mujer que sufre estos cambios sin recibir atención.

Muchas de las mujeres en la transición a la posmenopausia cursan con depresión de grado diverso y que puede presentarse desgano, irritabilidad e inestabilidad emocional, disminución de apetito sexual, sensación de inadecuación y nerviosismo; todo esto sin contar con el rechazo a los cambios en su imagen, que llevan a muchas mujeres a desarrollar una autoestima baja o francamente a perder su autoestima.

La tendencia al aumento de peso que presentan muchas mujeres durante el climaterio es el resultado de varios factores: reducción de la frecuencia y la intensidad de la actividad física, mantener el mismo hábito alimenticio que en la juventud. Un exceso de tan sólo 200 cal/día se traducen en un aumento de 10 Kg. en un año. La alimentación constituye uno de los elementos que más influye en el estado de salud, especialmente en el relacionado con el sistema cardiovascular.

Además, se ha reportado una frecuencia alta de dolores articulares y musculares asociados a la falta de estrógenos. Otro órgano que se ve afectado por esta situación es la piel. Normalmente los estrógenos intervienen en el balance de la producción de colágena que permite la hidratación de la piel y se expresa en la tersura de esta. Como consecuencia de su deficiencia la piel se adelgaza, se vuelve frágil y quebradiza, se atrofian y se acentúan las líneas de expresión, dando origen a las arrugas, particularmente alrededor de los ojos y boca y en la cara anterior del cuello.

En la posmenopausia, un número significativo de mujeres experimentan una marcada disminución de la densidad ósea. Este fenómeno, conocido como osteoporosis, es uno de los responsables de muchas de las caídas y fracturas de cadera que se observan en esta etapa de la vida femenina. Un elevado consumo de café, alcohol y de productos ricos en proteína y sodio aumentan la excreción de calcio a través de la orina, por lo que se consideran factores que incrementan el riesgo de desarrollar osteoporosis en hombres y en mujeres. Del mismo modo, el tabaquismo, el sedentarismo y un bajo consumo de calcio en la juventud intervienen en la rápida disminución de la densidad mineral ósea.

Todos estos síntomas y signos tienen remedio y mucho del daño ocasionado puede detenerse y hasta revertirse, ya que cada mujer puede influir en cómo vive su futuro informándose y tomando parte activa del cuidado de su salud, siempre orientada por su médico.

Cuidados

Generalmente para aliviar los bochornos, los trastornos del ánimo y del sueño se prescribe la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH), mecanismo que restablece el nivel de estrógenos en el organismo, a fin de recuperar el equilibrio endocrino perdido y disminuir o eliminar las manifestaciones dependientes de esa insuficiencia, erradicando síntomas y signos climatéricos y previniendo la osteoporosis, la cardiopatía isquémica y la enfermedad de Alzheimer.

Cuando está contraindicado el THR son recomendados los fitoestrógenos, compuestos químicos naturales derivados de ciertas plantas. Los dos grupos más importantes encontrados en la alimentación humana son las isoflavonas y las lignonas. Las primeras se encuentran en la soja, frutas cítricas, piel de la uva, el vino y legumbres; las segundas en los granos enteros, linazas y ciertos frutos y verduras. Las isoflavonas también tienen propiedades antioxidantes y se han estudiado por su efecto aterogénico en los lípidos de la sangre.

También hay alternativas a la THR para la sequedad vaginal, algo muy frecuente en las consultas ginecológicas. Entre las alternativas están las preparaciones con bajas concentraciones de estrógeno en forma de óvulos, comprimidos o cremas que se administran por vía vaginal. También existen geles y cremas lubricantes libres de hormonas que son de fácil uso y están ampliamente disponibles en el mercado.

Es necesario llevar una dieta equilibrada, sin exceso de ciertos alimentos. Entre los alimentos que deben intentar evitar son el café, tabaco y alcohol. El calcio es muy importante para nuestro organismo, pero el consumo de la sal ayuda a que eliminemos el calcio que necesitamos a través de la orina. Por otro lado se recomienda el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3, pues favorecen a combatir las alzas de colesterol y triglicéridos (alimentos que contengan estos nutrientes son el pescado azul, germen de trigo, semillas de lino y de cáñamo, etc.). Por otro lado, aquellos productos como el aceite de Onagra, Borraja, Lino, etc. que son ricos en Omega 6 son esenciales para esta etapa de la vida, pues aportan al equilibrio hormonal, así como también ayudan a hidratar la piel. Además de estas recomendaciones, es muy aconsejable el consumo de alimentos ricos en Isoflavonas, tal como lo es la soja.

Los ejercicios físicos siempre serán buenos para la salud. Durante este período en particular ayuda a bajar el estrés y la rigidez muscular, acrecienta la capacidad de la oxigenación de los tejidos, nuestro estado de ánimo se equilibra, así como también nuestro sistema hormonal. Por otro lado cuando se realizan actividades ligeras y con pesas, la absorción de calcio es mucho mejor. Es recomendable desarrollar técnicas o ejercicios de relajación al momento de bochornos, para ser llevado de mejor manera y no fumar porque aumenta la frecuencia de los bochornos.

Es positivo buscar distintas actividades y hobbies, esto hará ver que este período no es el fin de la existencia, sino el comienzo de un nuevo período, el que se debe disfrutar un 100%, pues es una fase realmente enriquecedora. La mujer puede vivir con menos tensión, pues ya no tendrá el riesgo o temor del embarazo, no requerirá métodos anticonceptivos, puede despreocuparse ya de la planificación familiar, cesan las molestias menstruales, ha disminuido la atención a los hijos, puede compartir con los nietos y mostrarse como una adulta mayor, dispuesta a disfrutar de su vida familiar, laboral y social a plenitud.

Menopausia Precoz

Esta patología afecta al 1 ó 2 % de las mujeres menores de 40 años. Las mujeres nacen con un dotación de folículos (que contienen los ovocitos) que irá disminuyendo por atresia (desgaste) o consumo a lo largo de la vida. Cuando una mujer nace cuenta con unos dos millones de folículos que se reducirán a 400.000 cuando llegue a la edad de la primera regla. De ellos, unos 400 serán los que ovulen, mientras que el resto se degenera, se gasta, en el proceso de atresia. Cuando se llega aproximadamente a los 40 años, este desgaste es más rápido y cuando ya quedan pocos folículos activos es cuando se empieza a entrar en las etapas del climaterio pre-menopáusico.

Entre las causas más frecuentes que se postulan son: inmunológicas, farmacológicas y genéticas. Muchas veces ocurre cuando el sistema inmunológico ataca a los folículos ováricos, destruyendo estas células. Entre las causas farmacológicas, la principal es la quimioterapia.

La menopausia precoz debe tratarse siempre, inexcusablemente y la terapia estará sujeta a la individualidad del caso, lo mismo que la adecuación del tratamiento hormonal sustitutivo para restaurar los niveles hormonales normales. El tratamiento hormonal es muy distinto a los tratamientos hormonales de una mujer menopáusica normal; la terapia será necesaria hasta que se cumpla la edad normal de la menopausia y, a partir de ahí, se evalúa otro tipo de tratamiento.

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