22 Ene

El Tiroides en la Mujer

Las enfermedades de la glándula tiroides son muy frecuentes en nuestro país. Afectan aproximadamente al 20% de la población en Chile y son 10 veces más frecuentes en mujeres que en hombres. ¿Cómo se explica esta predisposición de género?.

Las enfermedades de la glándula tiroides son muy frecuentes en nuestro país. Afectan aproximadamente al 20% de la población en Chile y son 10 veces más frecuentes en mujeres que en hombres. ¿Cómo se explica esta predisposición de género?

La glándula tiroides está ubicada en el cuello, delante de la tráquea y la laringe, tiene forma de mariposa y pesa alrededor de 20 a 25 gramos. Su función es producir las hormonas tiroideas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) que regulan el metabolismo de todas las células del organismo. Estas hormonas juegan un rol importante en la vida y desarrollo humano, así en la infancia promueven el crecimiento y la maduración del sistema nervioso central, mientras que en la etapa adulta regulan el metabolismo de todos los órganos y sistemas.

Las mujeres presentan mayores alteraciones en términos de estructura y funcionamiento. Dentro de la patología tiroidea, hay dos enfermedades que se relacionan con su funcionamiento: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.

Hipotiroidismo. Es la disminución de la producción de hormonas tiroideas en la sangre y consecuentemente en el cuerpo, lo que puede provocar una serie de signos y síntomas como:

  • Cansancio.
  • Agotamiento, debilidad muscular.
  • Dolores e inflamación muscular.
  • Piel seca y escamosa.
  • Caída del cabello, caída de las cejas.
  • Sensación de frío.
  • Menstruaciones irregulares.
  • Infertilidad.
  • Aumento de peso inexplicable.
  • Depresión y Ansiedad.
  • Bradicardia

Las causas más frecuentes son: de tipo autoinmune, eliminación quirúrgica de la tiroides, tratamiento radiactivo y origen congénito. Los síntomas se presentan de modo diferente entre las personas, pudiendo desde no haber síntomas hasta ser severos e incluso ser confundidos con otras patologías como depresión, estrés, entre otras. El cuadro depresivo tiene mucha similitud con el hipotiroidismo y por eso los siquiatras deben evaluar el nivel de las hormonas tiroideas, antes de hacer un diagnóstico de depresión.

El tratamiento de esta patología tiene como objetivo restituir a la normalidad los valores circulantes de hormonas tiroideas, esto se consigue con una dosis de medicación diaria.

Hipertiroidismo. Es un trastorno metabólico donde hay un exceso en la producción de la hormona tiroidea. La causa más común es la enfermedad de Grave´s Basedow (enfermedad inmunológica con base genética) en que los anticuerpos estimulan a la tiroides a producir más de esta hormona. Entre las causas menos frecuentes se encuentran el adenoma tiroideo tóxico, el bocio multinodular tóxico, la tiroiditis subaguda y los efectos de algunos medicamentos. Los signos y síntomas más característicos son:

  • Ansiedad e irritabilidad, cambios de carácter.
  • Temblor de manos.
  • Sudoración mayor que lo normal.
  • Mucho calor, taquicardia y palpitaciones.
  • Disminución de peso.
  • Deposiciones más frecuentes.
  • Insomnio.
  • Pérdida de cabello, piel enrojecida.
  • Exoftalmos.

Cuadros de angustia y nerviosismo están muy relacionados con el hipertiroidismo causando confusiones con otros trastornos siquiátricos en muchas ocasiones.

Hay tres opciones terapéuticas en tratamiento de esta patología: drogas antitiroideas, radioyodo y cirugía, todas apuntan a disminuir la actividad de la glándula tiroides. La elección de terapia dependerá de la edad y condiciones personales del paciente.

Un equipo de médicos en Chile estudió la relación entre la disfunción de la tiroides y cuadros psiquiátricos. El estudio, publicado en 2000 en la revista médica Endocrinol Invest, evaluó la función tiroidea de pacientes que consultaban en un centro de atención siquiátrica ambulatoria en Santiago. Se demostró que más de 10% de los pacientes que consultaban por depresión y crisis de pánico tenían hipotiroidismo, las más afectadas eran mujeres en edad laboral. El cuadro depresivo tiene mucha similitud con el hipotiroidismo y por eso los siquiatras deben evaluar el nivel de las hormonas tiroideas, antes de hacer un diagnóstico de depresión; lo mismo ocurre con los cuadros de angustia y nerviosismo que produce el hipertiroidismo.

Por otro lado la Tiroiditis de Hashimoto es una patología de origen autoinmune que provoca inflamación y lesión en las células tiroideas, y es una de las causas frecuentes de disfunción tiroidea. El sistema inmune ayuda a proteger el cuerpo contra virus, bacterias y otras substancias extrañas, pero en enfermedades autoinmunes el sistema inmunitario produce anticuerpos que atacan los tejidos u órganos del propio organismo, causando inflamación de la glándula tiroides.

Además de las enfermedades funcionales, la tiroides puede sufrir alteraciones en su estructura.

El Bocio es el aumento de tamaño de la tiroides. Según sus características anatómicas se clasifica en

  • Difusos: cuando se palpa una glándula relativamente lisa y con crecimiento bilateral, aunque no necesariamente simétrico.
  • Nodulares, cuando existe ya sea un nódulo palpable con el resto del tiroides de tamaño normal o pequeño (bocio uninodular) o dos o más nódulos palpables en una glándula crecida (bocio multinodular). Asimismo, estos nódulos pueden ser de carácter sólido, quístico o mixto, y pueden asociarse a una función normal (eutiroídeo), alta (hipertiroideo) o baja (hipotiroideo) de la glándula.

Puede ser causando por carencia de yodo, por una defecto congénito en la síntesis hormonal, por enfermedades autoinmunes como tiroiditis de Hashimoto, o inflamatorias como tiroiditis aguda, o a causa de un proceso neoplásico benigno o maligno.

Si no hay complicaciones, el bocio puede manifestarse sin provocar en el paciente ningún tipo de molestias, lo que explica que muchas personas lleven un bocio durante muchos años sin haber consultado con un médico o haber recibido ningún tratamiento. Cuando, existe una alteración de la producción de la hormona tiroidea, los pacientes tienden a presentar síntomas.

Alrededor del 95% de los bocios son benignos, por tanto la mayoría de los casos corresponden a la presencia de un bocio difuso, sobretodo en personas jóvenes, que debido a una falla en la fabricación de hormona tiroidea la hipófisis para estimular a la tiroides provoca un aumento de la glándula para conseguir niveles suficientes de tiroxina (T4).

Los Nódulos de Tiroides son estructuras redondeadas u ovales que difieren del resto del tejido de tiroides. Son tremendamente comunes en mujeres, aproximadamente el 60% de la población los tiene, aunque la mayoría no lo sabe, siendo la mayoría de ellos no palpables y menores de 1,5 cms. Se da con mayor frecuencia en mujeres de edad avanzada, personas con carencia de yodo y personas que han sido sometidas a radioterapia en la región del cuello. El 95% de los nódulos de tiroides son benignos, pero algunos pueden requerir una evaluación más completa para excluir un cáncer tiroideo, que estaría presente en aproximadamente un 5% de todos los nódulos de tiroides.

Aunque alrededor de 95% de los nódulos tiroideos son benignos, muchas veces es necesario realizar una biopsia a través de una punción con aguja fina bajo visión ecográfica para descartar el cáncer de tiroides. En más de 95% de los casos, este cáncer puede ser papilar o folicular y tiene un muy buen pronóstico.

El Cáncer de Tiroides es raro en comparación a otros canceres. La prevalencia de cáncer tiroideo en USA es entre 2 y 5%. Las personas que han sido expuestas a radiación en la parte alta del cuerpo tienen una mayor incidencia de nódulos tiroideos benignos y malignos, estimándose que entre el 30 y 50% de los nódulos que aparecen en glándulas irradiadas son neoplásicos.

El cáncer primario de la glándula tiroides se puede originar de las células foliculares (papilar, folicular y anaplástico) o de las células parafoliculares (medular).

Cáncer papilar: es el más común de todos y el menos agresivo. Tiende a mantenerse dentro de la tiroides por años y se disemina vía linfática, primero dentro de la glándula, luego a los tejidos vecinos y linfáticos locales, donde puede residir varios años más; la diseminación hematógena a distancia no es muy común.

Cáncer folicular: sigue en frecuencia al papilar y es algo más agresivo que éste, se disemina generalmente vía hematógena a huesos, pulmón y al hígado. El tumor normalmente es único y encapsulado, y su estructura se parece mucho al tejido tiroideo normal.

Cáncer anaplástico: es extremadamente poco común (1-2% de los cánceres de la tiroides), aparece en personas de edad avanzada, es muy maligno, compromete rápidamente los tejidos vecinos, da metástasis en todo el cuerpo y produce la muerte en pocos meses porque no responde a ninguna terapia.

Cáncer medular: constituye el 5-10% de los cánceres de la tiroides, se origina en las células parafoliculares y es más maligno que el cáncer folicular. Invade rápidamente los linfáticos de la glándula, se disemina a otras partes de la tiroides, tejidos vecinos y ganglios regionales. Además se disemina vía hematógena a sitios distantes como el pulmón, hueso e hígado.

La mortalidad por cáncer tiroideo es extremadamente baja, dada las características biológicas de este cáncer. En el año 2001 en USA, las muertes por cáncer tiroideo representaron solo el 0,23% de todas las muertes por cáncer, y como toda patología tiroidea las más propensas a sufrirlo son las mujeres.

La enfermedad de tiroides es una herencia que pasa de una a otra generación entre las mujeres de la familia y aflora en momentos puntuales como la adolescencia, el embarazo y la menopausia. “La adolescencia es un volcán hormonal y la menopausia, un momento de caída”, La prevalencia de las enfermedades tiroideas aumenta con la edad y tiene su peak a los 45 años.

La hormona tiroidea influye en el funcionamiento del ovario, por lo que los desórdenes a la tiroides pueden afectar la vida reproductiva de la mujer. Durante la adolescencia puede causar flujo menstrual leve o abundante, así como reglas irregulares. En la etapa reproductiva, el hipotiroidismo dificulta la posibilidad de ovular y puede dificultar el embarazo, así como causar quistes ováricos. Los abortos recurrentes también están asociados a un mal funcionamiento de la tiroides.

El embarazo merece atención aparte. En 2008 se realizó un estudio piloto en 100 embarazadas sanas, que no tenían enfermedad tiroidea, se encontró que el 15% tenía hipotiroidismo. La tiroides está muy exigida porque la placenta y el bebé necesitan hormona tiroidea, la que participa en el desarrollo neurológico del feto en las primeras etapas del embarazo. Por esta razón, muchas mujeres presentan hipotiroidismo durante el embarazo, lo que debe pesquisarse precozmente para que no afecte el desarrollo del bebe.

Una revisión de las últimas 100 ecotomografías tiroídeas realizadas en el Centro Médico de la Mujer ENSALUD demuestra que el 74,8% de las mujeres mayores de 40 años tiene alteraciones ecográficas del tiroides.

Un diagnóstico oportuno permite evitar las complicaciones derivadas de un mal funcionamiento del tiroides.

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